sábado, 8 de septiembre de 2007

Capítulo 5: Mi deseo casi ... cumplido


Eran las 9 de la mañana del primer Sábado de Septiembre. La brisa típica de este mes se podía sentir desde temprano. Al mirar por mi ventana todas las mañanas, podía ver como se cimbraban los álamos que estaban frente a mi casa. Pero ese día mi panorámica era muy distinta. Desperté muy agitado ya que un ruido ensordecedor me retumbó en mis orejas. Al levantar mi cabeza pude observar que detrás de los álamos estaba parado un tremendo camión, precisamente no de fruta porque esos me los conozco de memoria, este camión decía “Mudanzas Etchegaray”. La curiosidad fue mas grande y en un dos por tres, me levanté, vestí, lave los dientes, apenas me peiné y salí raudo al patio. Mi padre estaba conversando con un Sr. que estaba parado al lado del camión. Alcancé a escuchar cuando le decía: “No se preocupe, puede entrar por mi terreno, ya que la cerca no tiene entrada”. ¿Co como?. Esa media armatoste iba a travesar nuestro patio trasero. Ahí me dirigí firme y le dije a papá ¿Qué pasa?. El dándome una mirada matadora al ojo (de esas que le dan a uno cuando esta metiendo la pata), me tomó firme la mano y me dijo vaya a decirle a su mamá que el camión va a pasar por aquí. El, me indicó, es don Fausto, nuestro futuro vecino. Entrará su camión por nuestro patio, y luego le ayudaremos a desocupar la entrada de su casa.
¡Por fin!, tendría un vecino nuevo, y seguramente este Señor debe tener muchos hijos, porque es joven como mi papá.
Después de almorzar, y por tratarse hoy de un día feriado, mi padre y yo disponemos de toda la tarde para estar juntos. Sin embargo, el ya nos comprometió, y nuestro partido de fútbol quedo pendiente y mi animo por el suelo, aun cuando mi padre dice que uno siempre debe estar dispuesto a ayudar al prójimo (eso incluye al nuevo vecino).
Terminamos de almorzar, y nos disponemos a asistir a don Fausto. La casa del lado nuestro ha estado desocupada por 3 años, yo casi nunca voy para allá porque el Max dice que esta embrujada, y que el ha visto fantasmas (no le creo nada porque es re mentiroso). El sitio de la casa para que hablar, lleno de pasto, más bien parece selva, el pasto y arbustos, enredaderas y todo me sobrepasa en altura. Parece que tendremos muucho trabajo.
Mi mamá tan preocupada como siempre, nos mandó a mi papá y a mi, con una ollita con comida, para nuestro vecino, el ha estado bajando todas las cosas del camión, con la ayuda de dos hombres mas que no conozco. Su familia se vendrá mas tarde nos cuenta, cuando ya este bien instalado.
Resulta ser que esa tarde aun cuando cansadora, fue fenomenal, con mi papa y don Fausto comenzamos a arrancar la maleza con furia y apuro, mas facil de lo que pensabamos, porque el papa de Maxi se sumo a la tarea. Trajo sus herramientas de trabajo y su "super arranca malezas" que es como una version robocop pero en máquinas de campo, posee dos grandes navajas que cortan ras ras todo lo que se le cruce por delante. Lo malo es que no distingue, asi que es un peligro publico segun mi papá. El maxi y yo nos arrancamos y terminamos curioseando entre las cosas de don Fausto. Nos llamo de sobremanera la atención un maletín de cuero negro, el que contenía todo tipo de instrumentos extraños, y muchas lupas. También tenía muchas cajas de madera cerradas con candados pequeños. Según el maxi don Fausto es muy extraño, y sus instrumentos de trabajo más extraños aún.
Mira Maxi, encontré muchas monedas en este cajón, deben ser antiguas, tal vez me contestó el con esa indiferencia que lo caracteriza cuando no esta del todo concentrado.
Papá entró de improviso y se percato de nuestra curiosidad, mas que nada porque estabamos dejando un desorden aun mayor que el inicial. Don Fausto con una paciencia se acercó y nos dijo: a ver..., pueden mirar todo lo que quieran, pero no a a hacer 3 preguntas, pero nada mas, lo demás lo tendrán que adivinar, o esperar a conocerme mas.
Maxi atarantádamente dijo: ¿ud es camionero?.
Puchas Maxi, dije enojado ya perdimos una pregunta. Como siempre mi amigo no uso la única neurona que le quedaba. Porque tenemos todos una neurona que nos hace hablar tonteras y otra inteligente.
No dijo don fa (así le decimos con Maxi para no agotarnos). Ud. dije yo con voz grave, dandome importancia es un coleccionista. Mmm negó. Y nos quedaba la última posibilidad.
Pero el apiadándose de nuestra curiosidad nos dijo,soy geólogo. A ya dijimos asintiendo con la cabeza, algo así como un buscador de tesoros?, dije yo, y Maxi tan imprudente dijo,ahhh como Indiana Jones verdad?.
Bueno si algo así. Uyyy se nos abrió un mundo de posibilidades con nuestro nuevo vecino,con Maxi decidimos ayudarlo a buscar tesoros, y todo lo que está enterrado bajo tierra.
Desde ahora seríamos los buscatesoros del pueblo.

1 comentario:

Moi dijo...

masuiiii que lindos cuentos me acuerdo cuando tú los hacias para mí :DD te amu infinito y para siempre. Bendiciones!!!
Oye y sigue haciendo cuentos pz jiji