martes, 21 de agosto de 2007

Capitulo 1: La solución a dormir solo

Sin poder parar corria por la calle, chapoteando en los charcos de agua que se formaban en los desniveles de la calle. A lo mejor, pensaba lograré contar 10 charcos antes de que mi madre se de cuenta y me entre a la casa. Cinco, seis, ¡ Martin¡ porque estas haciendo eso. No sabes que tus zapatillas se estan mojando, mira como estas quedando¡ Era la voz característica de su madre cuando se enojaba. Las aletas de su nariz se abrian y cerraban al fragor del enojo.
De unas zancadas estaba ya dentro de la reja de madera de su casa. En la seguridad de su hogar.
Dino de un brinco llego a la altura de sus hombros, y con el impulso que sólo un perro de su porte pueden dar boto de espaldas a Martin. Ya amigo, dejame tranquilo ahora debo entrar a la casa.
Mañana era el gran día, vendrían Daniel y Valentin, sus primos gemelos, con quienes se divertia más que con Dino. Ellos si que inventaban juegos entretenidos. ¡Mamá¡ ¡nos vas a dejar ir a jugar al granero en los fardos de paja mañana?. Si Martin, pero solo si dejas tus tareas hechas. Era Viernes, último día de clases de la semana. Disponía de 2 días de entretención, les sacaría el máximo de provecho.
Con el dedo acalambrado tanto hacer las copias que le había encomendado la tía Angélica, caminó hacia la cocina, y dando un pequeño empujoncito a su madre que se esmeraba amasando unos pancitos, le dijo que sus tareas ya estaban concluidas. Como de costumbre mamá le insto a ir a dormir, pero para el era muy terrible esta hora, que dificil dormirse. La mamá y el papá se dormían rápidamente pero Martín no podía conciliar el sueño.
Su madre ya no sabía que hacer para lograr que durmiera sólo, y esa noche le tenía una gran sorpresa. En la tienda de la ciudad, había encontrado unos corazoncitos fluorescentes pequeñitos. Su madre arriba de una silla sobre la cama de Martin, había pegado uno a uno formando un corazón grande que al apagar la luz destelleaba formando una estela iluminada sobre su cama. Era como una ampolleta prendida. Su madre le dijo que cuando tuviera miedo comnezara a contar cada corazoncito, y que pensara que esos corazones representaban lo que ella lo amaba.
Martin ese día después de un calientito baño, se metió en las sábanas, y por primera vez se atrevió a apagar la luz, desde ese día duerme con su corazón gigante, contando el amor de su madre noche tras noche, amor que nunca se acabará (infinito para siempre).